Factores de Riesgo para un ACV y modo de prevenirlo

Factores de Riesgo para un ACV

Un factor de riesgo puede definirse como la característica biológica o hábito que permite identificar a un grupo de personas con mayor probabilidad que el resto de la población general para presentar una determinada enfermedad a lo largo de su vida. La importancia de los factores de riesgo radica en que su identificación permitirá establecer estrategias y medidas de control en los sujetos que todavía no han padecido la enfermedad (prevención primaria), o si ya la han presentado prevenir o reducir las recidivas (prevención secundaria). Las técnicas de estudio epidemiológico han permitido identificar un gran número de factores de riesgo para el ACV, lo que refleja la heterogeneidad de este síndrome.

Los factores de riesgo en ACV pueden ser agrupados en factores de riesgo inherentes a características biológicas de los individuos (edad y sexo), a características fisiológicas (presión arterial, colesterol sérico, fibrinógeno, índice de masa corporal, cardiopatías y glicemia), a factores de riesgo relacionados con el comportamiento del individuo (consumo de cigarrillo o alcohol, uso de anticonceptivos orales), y a características sociales o étnicas.

*Hipertensión arterial
* Tabaquismo
* Obesidad
* Colesterol elevado.
* Diabetes

De estos factores de riesgo los más importantes son el TABAQUISMO y la HIPERTENSIÓN ARTERIAL Se agregan como desencadenantes la combinación con inactividad física, el estrés, las alteraciones en las grasas que circulan por la sangre y las dietas alimenticias grasas.

Hipertensión arterial

El mayor factor de riesgo para ACV sea isquémica o hemorrágica es la hipertensión arterial en personas de todas las edades y de ambos sexos. Cerca de 40% de los ACV se relaciona con presiones arteriales sistólicas mayores de 140 mm Hg.  La HTA agrava la aterosclerosis en el cayado aórtico y arterias cérvico-cerebrales, produce lesiones ateromatosas y lipohialinosis en las arteriolas cerebrales penetrantes de pequeño diámetro y facilita las cardiopatías.

Tabaquismo

El humo del tabaco representa el factor causal esencial, dando lugar a la formación y paso a la sangre de numerosos productos, alcanzando el sistema neuro-vegetativo regulador del tono arterial, con una acción temible sobre el endotelio.

El cigarrillo ha sido relacionado con todas las clases de ACV.  Además de afectar el cerebro con la adicción, la nicotina hace aumentar la cantidad de colesterol en sangre, lo cual  lesiona las arterias cerebrales al producir ateromas sobre los cuales puede comenzar a formarse un coágulo, que en determinado momento, al avanzar la isquemia, produce obstrucción parcial o total de una zona cerebral y daña el tejido cerebral.

El tabaquismo constituye también un importante factor de riesgo tanto para la isquemia como la hemorragia cerebral. Los fumadores tienen un riesgo tres veces mayor de sufrir un ictus que los no fumadores. El riesgo se incrementa de forma proporcional al número de cigarrillos por día. El riesgo para los fumadores de menos de 20 cigarrillos por día es de 3 comparado con los no fumadores, mientras que en los fumadores de más de  20 cigarrillos por día el riesgo es de 5. Los fumadores pasivos también tienen un mayor riesgo de ictus, puesto que la exposición pasiva al humo del cigarrillo aumenta el riesgo de progresión de la aterosclerosis.

El tabaco aumenta los niveles plasmáticos de fibrinógeno y otros factores de la coagulación, aumenta la agregabilidad plaquetar y el hematocrito, disminuye los niveles de HDL-colesterol, aumenta la presión arterial y lesiona el endotelio, contribuyendo a la progresión de la aterosclerosis.

Colesterol sérico

La hipercolesterolemia interviene en la aterosclerosis de los grandes vasos y de las arterias carotídeas y se ha observado una relación entre hipercolesterolemia y ACV  isquémico.

Un alto nivel de colesterol total en la sangre, de 240mg % o más, es un factor de riesgo mayor para enfermedades de las arterias, que aumentan el riesgo de ACV.  Altos niveles, más de 100 mg % de colesterol LDL o malo, incrementan directamente el riesgo de ACV. Altos niveles, más de 35 mg %, de colesterol HDL (bueno), baja el riesgo de tener una enfermedad cardíaca o ACV. La gente con bajo colesterol HDL, menos de 35 mg %l, tiene mayor riesgo de un ACV o enfermedad coronaria.

Sobrepeso superior a los 10 kilos

Este se comporta como un factor de riesgo independiente para  ACV, y en conjunto con el cigarrillo está presente en el 60% de los pacientes mayores de 65 años con ACV . Para todos los tipos de ACV el riesgo poblacional debido a obesidad oscila entre el 15% a 25%.

Inactividad física

La inactividad física incrementa el riesgo de enfermedad cardíaca, que aumenta el riesgo de ACV. La actividad física regular ayuda a reducir el riesgo de enfermedad cardíaca o ACV. Se puede lograr beneficios en salud realizando actividad física moderada durante 30 minutos, 4 veces a la semana. La actividad física produce normalmente una elevación y luego una baja de la presión; esta gimnasia arterial mantiene la elasticidad de las paredes arteriales y favorece el mantenimiento de una baja presión, elemento esencial para el buen funcionamiento de cerebro y corazón.

Estrés

Su modo de acción es complejo e interviene de una parte sobre las arterias perturbando el sistema neuro vegetativo – sobre el cual la nicotina se comporta como un gran tóxico – y por otra parte favorece una masiva repartición de grasas con un pronóstico desfavorable. En más, está a menudo asociado a otros factores aterogénicos, en particular el tabaco y una alimentación desequilibrada.

Diabetes

Es un factor importante, sobre todo la diabetes insulino dependiente de las personas jóvenes, donde el proceso de lesión arterial es difuso. La diabetes grasa, por el contrario, parece jugar un rol modesto.

Prevención del ACV

La prevención debe dirigirse hacia el control de los factores de riesgo, actuando sobre los estilos de vida y comportamientos en salud. Para prevenir el Accidente Cerebro Vascular es primordial actuar sobre los cinco elementos mayores del modo de vida: El tabaco, el estrés, la actividad física, el alcohol y la alimentación. Estos factores pueden ser desencadenantes de las causas principales de ACV, como es la Hipertensión Arterial (HTA) y la Hipercolesterolemia.

Entre los factores ligados al modo de vida se destaca el tabaquismo, debido a que los fumadores tienen 3 veces más posibilidades de tener un ACV que los no fumadores, y los grandes fumadores 4 a 5 veces más la posibilidad de tener un ACV que los pequeños fumadores

El consumo de alcohol ligero o moderado ( uno o dos vasos por día de vino tinto por día, con las comidas) puede tener un efecto benéfico sobre el riesgo de ACV, por la acción antioxidante de los flavonoides.  Un consumo mayor de alcohol debe ser evitado porque puede tener un efecto inverso y originar otros problemas de salud.

Actividad física: El ejercicio regular reduce el riesgo de accidente vascular cerebral, si bien debe ser  moderado y de acuerdo a la edad y sexo, porque no es real que “más sea mejor”. El efecto protector es probablemente debido a los efectos benéficos del ejercicio sobre la hipertensión arterial y la obesidad entre otras acciones. Es recomendable efectuar una actividad de intensidad moderada, una pequeña marcha por ejemplo, durante treinta minutos o menos, cinco días por semana. Y esta regularidad es mejor que un ejercicio violento esporádico.

Alimentación: Los factores nutricionales pueden jugar un rol en el riesgo de ACV. La carencia de ácido fólico, de vitaminas B6 y B12 puede acompañar un riesgo acrecentado de ACV. Las frutas y legumbres pueden, gracias a su efecto antioxidante y a su tenor de potasio, tener un efecto favorable. Por contribuir a la prevención de ACV y de otros problemas vasculares, es recomendable limitar los aportes de lípidos en los alimentos, sobre todo las grasas saturadas, a menos de 30 % de los aportes energéticos totales, y con el colesterol a menos de 10 % de estos aportes, debiendo consumirse frutas y legumbres al menos cinco veces por día.

La hipertensión arterial  es un factor de riesgo de ACV que tiene la prevalencia más elevada y que es el más fácil de modificar. Todas las personas con HTA deben ser tratadas por médicos, muy probablemente toda la vida. En los pacientes ancianos la hipertensión aislada limitada, aquella en que solamente el valor superior está un poco elevado, debe ser tratada para evitar ACV o accidentes cardiovasculares

La Asociación Norteamericana de Cardiología plantea estrategias de Impacto para reducir un 25% del Riesgo en el 2008. a través de la prevención de los factores de riesgo en la población de Alto Riesgo:

  • Disminuyendo el Tabaquismo, ya que se estima que en el 2020 será el principal factor de muertes globales mundiales, alrededor del 12.3%.

  • Disminuyendo la Tensión Arterial en el paciente hipertenso, disminuye la incidencia de stroke.

  • Disminuyendo los niveles de Colesterol con Dietas hipograsas.

  • Limitando la ingesta de alcohol.

  • Incrementando la Actividad Física aeróbica.

La Guía de Prevención de Stroke para Pacientes”, publicada por la Stroke Association resulta útil para pesquisar pacientes que desconocen que se encuentran comprendidos dentro de la población de riesgo.
Los factores de riesgo que inciden en el ACV pueden ser modificados por el médico, y son un llamado de atención para cambiar de actitud con respecto al paciente, poniendo énfasis en la prevención.

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